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El Charqui catamarqueño, una tradición que apuesta por llegar a la mesa de todos los argentinos

El Charqui catamarqueño es una tradición que apuesta por llegar a la mesa de todos los argentinos. La experiencia ancestral se puede disfrutar con carne ovina.
En Isla Larga, Ambato, un pequeño grupo de familias lleva más de 20 años elaborando charqui con técnicas heredadas y mejoradas.
Junto al INTA y la Dirección de Calidad Alimentaria del Ministerio de Salud de Catamarca y el Instituto Nacional de Alimentos (INAL-ANMAT), trabajaron para que este alimento ancestral sea reconocido en el Código Alimentario Argentino. Un paso que no solo abre mercados, sino que también preserva la historia y la identidad de Catamarca.
El charqui es carne deshidratada y salada, tradicionalmente secada al sol, originaria de la región andina. Se utiliza para conservar la carne por períodos prolongados y también como ingrediente en diversos platos.

Origen y significado:
La palabra «charqui» proviene del quechua «ch’arki», que significa «carne seca». Es una técnica culinaria ancestral que se utilizaba para preservar la carne antes de la existencia de la refrigeración.

Proceso de elaboración:
El charqui se obtiene a partir de carne, generalmente de res, que se corta en tiras, se sala y luego se seca al sol o en un ambiente con buena ventilación.

Usos:
El charqui se puede consumir como snack o como ingrediente en guisos y otras preparaciones culinarias.

Platos típicos:
En la gastronomía andina, el charqui se utiliza en platos como el charquicán (Chile), olluquito con charqui (Perú) y otros platos tradicionales de Argentina, Bolivia, Chile y Perú.

Variedades:
Aunque el charqui de res es el más común, también se puede elaborar a partir de carne de llama, caballo o incluso ciervo.

Valor nutricional:
El charqui es una buena fuente de proteínas y minerales como el hierro, zinc y fósforo, y es bajo en grasas, especialmente si se elabora con carne magra.

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