
Por Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino
Las Islas Feroe son un archipiélago autónomo del Reino de Dinamarca, situado en el norte del Atlántico, aproximadamente a mitad de camino entre Escocia, Islandia y Noruega. Está compuesto por 18 islas montañosas de origen volcánico, destacadas por sus acantilados abruptos, fiordos profundos, praderas verdes y un clima oceánico fresco y ventoso. Su población ronda los 54.000 habitantes, concentrados principalmente en Tórshavn, la capital.
El nombre Føroyar —castellanizado como “Feroe”— proviene del nórdico antiguo Færeyjar, que significa “Islas de las Ovejas”, lo que refleja la importancia histórica y cultural de la ganadería ovina en el archipiélago. Las ovejas han formado parte de la identidad feroesa durante más de mil años, y aún hoy constituyen un símbolo nacional profundamente arraigado en la vida cotidiana, el paisaje y las tradiciones de estas islas.
Desde 1919 han circulado en las Islas Feroe un total de 1.471 sellos, de los cuales ocho están dedicados específicamente a los ovinos, una cifra llamativamente baja para un territorio cuyo propio nombre alude directamente a esta especie. Tras la creación de Postverk Føroya en 1976, el Departamento de Sellos Postales asumió plenamente la gestión de las emisiones, entre ellas la del 19 de marzo de 1979, catalogada en Yvert & Tellier como FO 36. Esta estampilla, de 33 × 30 mm, presenta el imponente retrato de un carnero, símbolo tradicional del archipiélago, y es reconocida mundialmente como “The Ram”, una de las piezas más emblemáticas y apreciadas por los coleccionistas de la filatelia feroesa.
El sello fue diseñado por el célebre grabador checo-sueco Czesław Słania, cuyo nombre aparece discretamente en la esquina inferior derecha, y fue impreso en Ottawa, Canadá, por la American Bank Note Company. En la parte superior derecha figura la indicación “25 KR”, correspondiente al valor facial de 25 kronur, la moneda oficial de las Islas Feroe, que funciona como una versión local de la corona danesa, con la cual mantiene paridad. En la franja inferior se lee FØROYAR, denominación feroesa del archipiélago cuyo significado es, precisamente, “Islas de las Ovejas”. En la esquina inferior izquierda aparece el año 1979, correspondiente al año de su emisión.
La oveja feroesa (Føroya seyður) desciende de los primeros ovinos introducidos en las Islas Feroe por colonos vikingos y nórdicos alrededor del siglo IX. Aquellos animales procedían de razas primitivas del norte de Europa, similares a los ovinos que se establecieron en Islandia, Shetland y las Orcadas durante la Era Vikinga. Su origen genético se vincula a las ovejas de tipo nórdico primitivo, pequeñas, rústicas y adaptadas a climas severos. Gracias al prolongado aislamiento geográfico del archipiélago, la población ovina feroesa evolucionó durante más de 1.100 años con muy poca introducción de sangre externa, dando origen a una raza única, perfectamente adaptada al terreno volcánico y al clima atlántico frío, húmedo y ventoso de las islas.
Pequeña, resistente y extraordinariamente rústica, la oveja feroesa se adapta con facilidad a las pendientes abruptas y a las pasturas naturales que cubren valles y laderas. Su lana, de fibra larga y doble capa, ha sido esencial para la confección de textiles tradicionales, mientras que su carne continúa siendo un producto apreciado de la gastronomía local. Los carneros, de cuernos prominentes y porte robusto, inspiraron la célebre estampilla de 1979, donde queda plasmada la profunda relación entre el pueblo feroés y sus ovejas, verdadero símbolo cultural, histórico y económico del archipiélago.
En la década de 1970, cuando las Islas Feroe avanzaban hacia su autonomía postal respecto de Dinamarca, la ganadería ovina seguía siendo una actividad esencial del archipiélago, basada en métodos tradicionales heredados de siglos de pastoreo en laderas abiertas, sin cercos, y con rebaños relativamente pequeños adaptados al clima atlántico y al terreno escarpado. La oveja feroesa era entonces —como hoy— un recurso clave para la producción doméstica de carne, lana y pieles, además de constituir un rasgo central de la identidad cultural local.
En la actualidad, la cría ovina mantiene su relevancia: los rebaños continúan manejándose de forma extensiva y comunitaria, pero con mejores sistemas de registro, control sanitario y criterios de manejo sostenible. Se estima que hoy existen alrededor de 80.000 ovejas feroesas, la única raza ovina criada de forma estable en el archipiélago. Aunque la economía de las islas depende principalmente de la pesca, la ganadería ovina permanece como un símbolo nacional y una tradición viva, profundamente ligada al paisaje, la historia y la vida cotidiana de las Islas Feroe.
Desde sus primeras emisiones en 1975, el gobierno feroés ha utilizado los sellos como una forma de proyectar la historia, la cultura, la naturaleza y la economía del archipiélago, convirtiéndolos en un verdadero vehículo de identidad nacional. El sistema postal empleaba estas estampillas para el franqueo interno, pero también las destinaba al mercado filatélico internacional, donde despertaron un interés inmediato. En varias ocasiones, los sellos han llegado a constituir la segunda fuente de ingresos por exportación de las Islas Feroe, reflejando su valor cultural y su notable presencia en la filatelia mundial.





