
Por Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino
La adaptación de la oveja al ambiente estepario de Argelia, vista a través de sus sellos postales
Argelia está situada en el norte de África, con costa sobre el mar Mediterráneo y extensas fronteras con Túnez, Libia, Níger, Malí, Mauritania, el Sahara Occidental y Marruecos. Con una superficie de aproximadamente 2,38 millones de km², es el país más grande de África y uno de los más extensos del mundo. Cuenta con una población cercana a los 45 millones de habitantes, concentrada mayoritariamente en la franja norte. Su geografía es marcadamente contrastante: una estrecha zona costera mediterránea, las cordilleras del Atlas y, hacia el sur, el desierto del Sahara, que cubre más del 80 % del territorio. Estas condiciones naturales han determinado históricamente sistemas productivos pastoriles extensivos, especialmente favorables para la ganadería ovina, actividad central en amplias regiones del país.
Según el catálogo de sellos postales Colnect, desde 1899 han circulado en Argelia 1.899 sellos postales, con tres emisiones dedicadas específicamente a los ovinos.

La primera estampilla, emitida en 1976, está dedicada al pastoralismo (Pastoralisme), actividad histórica y estructural de la ganadería argelina. La imagen central muestra la cabeza de un carnero, con cuernos bien desarrollados, representada de forma simbólica y dominante sobre un paisaje estilizado que evoca las estepas y zonas semiáridas del país, como expresión del valor económico, social y cultural del mundo rural argelino.
La estampilla dedicada a la oveja Ouled Djellal, una de las razas ovinas más importantes y difundidas del país, fue emitida en 2011. Muestra un ejemplar de gran talla, lana blanca, cabeza alargada y orejas caídas, en un paisaje estepario semiárido característico de las Altas Mesetas argelinas. La raza es reconocida por su excelente aptitud cárnica, rusticidad y gran capacidad de adaptación a climas secos y a marcadas amplitudes térmicas.


La tercera estampilla —objeto de la presente descripción—, correspondiente a la raza El Hamra, fue emitida el 16 de noviembre de 2011 y está catalogada por Yvert & Tellier como DZ 1607, con un tamaño de 48 × 34 mm. La imagen muestra un carnero de gran talla, con cuernos desarrollados, en posición de perfil, sobre un paisaje estepario típico de las regiones pastoriles del oeste y centro de Argelia. Al fondo se observan otros ovinos pastando, lo que refuerza el carácter extensivo del sistema productivo representado. Los cerros bajos y las amplias planicies del fondo remiten al ámbito natural de la cría ovina extensiva en el norte y centro del país.
En el ángulo superior derecho, en árabe, se lee «الجزائر» y, debajo, en caracteres latinos, “ALGERIE”, nombre del país en francés. En el ángulo superior izquierdo, también en árabe, figura «سلالة الحمراء», que se traduce como “La raza El Hamra”. En el lateral izquierdo, en letras latinas dispuestas verticalmente, se lee “Race El Hamra”, indicando claramente la raza ovina representada.
En el texto inferior izquierdo aparece “15.00”, correspondiente al valor facial de la estampilla en dinares argelinos. En letra pequeña, en el centro, figura “2011”, año de emisión. A la derecha, en árabe, se lee «علي كروش», nombre del diseñador, el artista argelino Ali Kerbouche, y más a la derecha «البريد», que se traduce como “Correo”. La estampilla fue emitida por Algérie Poste, el organismo postal estatal responsable de la política filatélica del país, y fue impresa por la Bank of Algeria Printing House, la imprenta estatal encargada de la producción de sellos postales.
La estampilla combina tres lenguas —árabe, francés y caracteres latinos—, reflejando la identidad cultural y administrativa de Argelia, y pone en primer plano a la raza El Hamra como símbolo de la ganadería ovina pastoril en ambientes áridos y semiáridos.
La raza ovina El Hamra es una de las razas tradicionales y emblemáticas de Argelia, especialmente difundida en las regiones esteparias y semiáridas del oeste del país. Se trata de una oveja de gran talla, estructura corporal robusta y buena conformación carnicera; los machos presentan cuernos bien desarrollados, mientras que las hembras suelen ser acornes o con cuernos pequeños. Su pelaje es de color rojo oscuro a marrón rojizo —rasgo que da origen a su nombre (hamra significa “roja” en árabe)—, con lana de calidad media, de escaso valor industrial y uso principalmente local. La El Hamra está excelentemente adaptada a climas áridos, con alta resistencia a la escasez de agua y forraje, y se cría en sistemas pastoriles extensivos. Es valorada por su producción de carne, su rusticidad y su importancia económica y cultural dentro de la ganadería ovina argelina.
A mediados del siglo XX, la cría ovina en Argelia se desarrollaba fundamentalmente en sistemas pastoriles extensivos, estrechamente ligados a la trashumancia y al aprovechamiento de las estepas y zonas semiáridas del norte y del Atlas Sahariano, con un rodeo ovino estimado entre 18 y 22 millones de cabezas, lo que ya consolidaba al país como una de las principales potencias ovinas del norte de África. Los rebaños, compuestos mayoritariamente por razas locales rústicas como la El Hamra y la Ouled Djellal, eran manejados por familias y comunidades pastoriles, con desplazamientos estacionales en busca de pasturas y agua. La producción estaba orientada casi exclusivamente a la carne, destinada al consumo interno, a los mercados locales y a las celebraciones religiosas, mientras que la lana cumplía un papel secundario y de uso principalmente doméstico.
En la actualidad, la cría ovina en Argelia constituye uno de los pilares de la ganadería nacional, con un stock estimado en alrededor de 32 millones de ovinos, lo que ubica al país entre los principales productores de África. La actividad se desarrolla mayoritariamente en sistemas pastoriles extensivos y semi-extensivos, especialmente en las regiones esteparias del norte, el Altiplano y el Atlas Sahariano, región de transición entre el Atlas Telliano y el desierto del Sahara, donde predominan razas locales rústicas. La producción continúa orientada principalmente a la carne, con fuerte destino al mercado interno y marcada estacionalidad asociada a festividades religiosas. Aunque persisten prácticas tradicionales y una alta dependencia de los recursos naturales, en las últimas décadas se han incorporado mejoras graduales en sanidad, manejo y alimentación, manteniendo a la ganadería ovina como un componente central de la economía rural, la seguridad alimentaria y la identidad cultural del país.
En conjunto, las estampillas argelinas muestran una ganadería ovina que constituye un pilar de la economía rural tradicional, profundamente integrada al territorio, al clima árido y semiárido, y a las prácticas culturales del mundo pastoril, en un país donde el Sahara domina gran parte del paisaje y condiciona históricamente los sistemas productivos.





