
Por Oscar Jensen
Especial Para Portal Ovino
Cuando la filatelia retrata la vida rural y el pastoreo ovino trashumante.
Marruecos está situado en el extremo noroeste de África, con costas sobre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, y fronteras terrestres con Argelia y el territorio del Sahara Occidental. Con una superficie cercana a 446.000 km² y una población de aproximadamente 37 millones de habitantes, es un país de tamaño medio en el contexto africano. Su geografía es muy diversa: llanuras atlánticas fértiles, las cadenas montañosas del Atlas y del Rif, y extensas zonas áridas y semiáridas hacia el sur y el interior. Esta variedad de ambientes ha favorecido históricamente sistemas productivos agro-pastoriles, entre los cuales la ganadería ovina ocupa un lugar destacado en amplias regiones rurales del país.
Según el catálogo filatélico Colnect, desde 1891 han circulado en Marruecos 2.939 estampillas postales, de las cuales solo dos están dedicadas específicamente a los ovinos. La primera, emitida el 26 de julio de 1928 y catalogada por Yvert & Tellier como MA PA16, muestra un pastor con un gran rebaño de ovejas en primer plano, delante de un paisaje montañoso característico de la región del Medio Atlas.
El pastor aparece de pie junto al rebaño, en actitud vigilante, lo que sugiere su rol activo como conductor del ganado. Se distingue una silueta alargada vestida con una túnica larga o chilaba tradicional, prenda característica de las poblaciones rurales del Atlas marroquí; la cabeza parece cubierta por un turbante o capucha, elemento habitual tanto para protección climática como para identidad cultural. El brazo cercano al cuerpo sostiene un bastón o cayado. Detrás del pastor se observa una tienda pastoril tradicional (Jaima), típica del pastoreo trashumante en las regiones montañosas del Atlas.


En la parte superior izquierda se lee “POSTES” y a la derecha “AVION”, indicando que se trata de un sello de correo aéreo. En el centro aparece un motivo alado estilizado con un círculo central, símbolo clásico de la aviación postal de la época. A ambos lados se disponen paneles ornamentales con motivos geométricos de inspiración marroquí tradicional, característicos del diseño colonial decorativo de los años 1920. En las esquinas inferiores laterales figura el valor facial “80”, repetido a izquierda y derecha, correspondiente a 80 + 80 céntimos marroquíes.
En la parte inferior, al centro, se lee “MAROC”, nombre del país en francés. Debajo, en letras pequeñas, aparece la leyenda “ŒUVRE DE BIENFAISANCE – AZROU”, que indica el carácter benéfico de la emisión y su vinculación con la localidad de Azrou, situada en el Medio Atlas de Marruecos, que hacia 1928 era un pequeño centro rural de montaña ligado principalmente a actividades pastoriles y forestales, donde la ganadería ovina y caprina constituía la base de la economía local y del modo de vida de su población.
En el margen inferior izquierdo se lee “MARCAIS DEL. – FLAUDRIN PHOT.”, que identifica al dibujante y al fotógrafo; y en el margen inferior derecho figura “HÉLIO VAUGIRARD PARIS”, imprenta francesa responsable de la producción.
La estampilla pertenece a una serie de 10 sellos benéficos emitidos en 1928 en Marruecos, concebida como una emisión postal solidaria destinada a recaudar fondos para asistir a las víctimas de graves inundaciones ocurridas ese año. Estas emisiones, conocidas como sellos de beneficencia o de recargo postal, combinaban su función franqueadora con un suplemento destinado a ayuda social, práctica relativamente frecuente en diversas administraciones postales del período.
En 1972, Marruecos emitió su segunda estampilla con temática ovina, dedicada a un muflón de las montañas (Ammotragus lervia), conocido en francés como Mouflon à manchettes, representado de perfil sobre un paisaje rocoso típico de su hábitat natural en el Atlas. En la parte superior aparece la inscripción en árabe con el nombre oficial del país, mientras que en la base se lee “ROYAUME DU MAROC”. A la izquierda figura verticalmente la leyenda “PROTECTION DE LA NATURE”, que indica el carácter conservacionista de la emisión, y a la derecha el nombre común del animal.
A fines de la década de 1920, la producción ovina en Marruecos tenía un carácter marcadamente tradicional, extensivo y pastoril, basada en sistemas de trashumancia y pastoreo estacional adaptados a la diversidad ambiental del país. Los rebaños —compuestos principalmente por razas locales rústicas— eran manejados por tribus y comunidades rurales que desplazaban sus animales entre llanuras, estepas y zonas montañosas del Atlas según la disponibilidad de pasturas y agua. La oveja cumplía un papel central en la economía doméstica y regional, aportando carne, leche, lana y pieles.
En ese contexto productivo, la escena pastoril representada en la estampilla —un rebaño guiado por su pastor en ambiente montañoso del Medio Atlas— resulta plenamente compatible con la presencia histórica de la Timahdite, raza ovina autóctona del país originaria de esa región y especialmente adaptada a ambientes fríos y de elevada altitud. Se trata de un ovino rústico, de tamaño mediano, lana blanca y buena conformación carnicera, capaz de desplazarse largas distancias y aprovechar pasturas naturales pobres. Estas características, moldeadas por siglos de pastoreo extensivo y trashumante, la han convertido en uno de los biotipos tradicionales más representativos de los sistemas pastoriles del Atlas. Ya en las décadas de 1920 y 1930 estos animales constituían uno de los principales tipos regionales, apreciados por su rusticidad, capacidad de desplazamiento y eficiencia en el aprovechamiento de pasturas naturales.
En la actualidad, la cría ovina en Marruecos sigue siendo un componente fundamental de la producción ganadera nacional y de la economía rural. El país cuenta con un stock estimado en alrededor de 20 millones de ovinos, distribuidos principalmente en sistemas extensivos y semi-extensivos que aprovechan estepas, mesetas y zonas montañosas del Atlas. Predominan razas locales bien adaptadas —como Timahdite, Sardi y Beni Guil— seleccionadas por rusticidad, fertilidad y capacidad de pastoreo en ambientes variables. La producción continúa orientada principalmente a la carne, con fuerte demanda interna asociada a tradiciones culturales y festividades religiosas, mientras que en las últimas décadas se han incorporado mejoras graduales en sanidad, manejo y organización productiva, buscando aumentar la eficiencia sin perder la adaptación ecológica que caracteriza al sistema pastoril marroquí.
Las emisiones postales de Marruecos revelan cómo la filatelia puede convertirse en testimonio visual de la tradición pastoril del Atlas, donde la oveja no solo es un recurso sino también un símbolo histórico de adaptación, territorio y cultura rural.





