
Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino
Albania es un país del sureste de Europa, situado en la península de los Balcanes, limitado por Montenegro y Kosovo al norte, Macedonia del Norte al este, Grecia al sur y los mares Adriático y Jónico al oeste. Su territorio es mayormente montañoso y accidentado, con valles fértiles y extensas zonas de pastoreo que, históricamente, han sostenido una economía rural basada en la ganadería ovina y caprina. Con un clima mediterráneo en la costa y continental en el interior, Albania conserva una profunda tradición pastoril, visible aún en las regiones de montaña donde el pastor y su perro siguen siendo parte esencial del paisaje humano.
Según el catálogo internacional Colnect, Albania ha emitido 4.986 estampillas desde el inicio de su historia postal en 1913, de las cuales cinco incluyen ovinos en su diseño —testimonio de la relevancia del pastoreo en la identidad rural del país.
La estampilla, que muestra a un pastor albanés con su rebaño de ovejas en un paisaje montañoso del interior, fue emitida el 30 de octubre de 1966 por la autoridad postal de Shqipëria (Albania). Catalogada en Yvert & Tellier como AL 933, forma parte de una serie dedicada a los animales domésticos del país. Mide 50 × 32 mm y tuvo un tiraje de 25.000 ejemplares.
La emisión se inscribe en un período marcado por el régimen socialista de Enver Hoxha, durante el cual la producción agropecuaria fue colectivizada y puesta bajo control estatal. Las estampillas, además de cumplir su función postal, reflejaban los valores promovidos por el Estado, como el trabajo rural, la autosuficiencia económica y la identidad nacional, representada aquí en la figura del pastor y su entorno.
En la parte superior izquierda figura el valor facial “15 q”, equivalente a 15 qindarkë, la moneda fraccionaria del lek albanés. A lo largo del margen izquierdo se lee la palabra “Shqipëria”, que es el nombre de Albania en idioma albanés, mientras que en el extremo inferior derecho aparece la inscripción “Qen Stani”, expresión que se traduce como “perro del redil” o “perro pastor”, en referencia al animal representado en primer plano.
Hacia mediados de los años 60, la ganadería ovina albanesa contaba con algo más de un millón de ovejas, concentradas en zonas montañosas y colinas. Se desarrollaba bajo un sistema extensivo de pastoreo, en manos de pequeños productores familiares y de cooperativas estatales del régimen, que mantenían rebaños mixtos de ovejas y cabras. Constituía la base de la producción pecuaria tradicional del país, orientada al abastecimiento local de carne y a la obtención de lana y leche para el autoconsumo o la venta regional.
Las razas locales, adaptadas a los pastos duros y a los inviernos fríos, incluían la Ruda, más orientada a la producción de lana, y la Bardoka, de uso múltiple (carne, lana y leche). El objetivo principal seguía siendo la carne ovina destinada al consumo doméstico rural. Los pastores cuidaban rebaños pequeños, desplazándose en transhumancia hacia los pastos de altura durante el verano, acompañados de sus perros de redil y aprovechando pastos comunales o de difícil acceso, en un paisaje ya influido por los cambios de la agricultura colectivizada del régimen socialista.
En la escena del sello, las ovejas con sus corderos al pie pastan en las laderas montañosas del interior de Albania, donde el pastoreo extensivo conserva su carácter tradicional. Al fondo, el pastor albanés, vestido con abrigo de lana gruesa, gorro típico y bastón de madera, representa la figura ancestral del cuidador de rebaños, siempre acompañado por su perro del redil (qen stani), guardián atento de la majada.
La oveja representada corresponde probablemente a un tipo local de lana blanca semejante a la raza Ruda, una de las variedades autóctonas más difundidas del país durante la década de 1960. En las regiones del norte y centro, la Ruda encarna el arquetipo de la oveja de montaña balcánica, símbolo de una ganadería austera y resiliente, donde la convivencia entre pastor, perro y majada sigue siendo una expresión viva de la identidad rural albanesa.
En la actualidad, la ganadería ovina de Albania cuenta con aproximadamente 1,2 millones de ovejas, concentradas en las zonas montañosas del norte y centro del país, donde predomina el pastoreo extensivo en manos de pequeños productores familiares. Aunque el número de animales ha disminuido en las últimas décadas, la producción continúa orientada principalmente a la carne de cordero y al autoconsumo rural, mientras que la lana y la leche ocupan un lugar secundario. Entre las razas más representativas se destacan la Ruda —apreciada por su rusticidad y calidad de lana— y la Bardoka, de triple propósito (carne, leche y lana), ambas bien adaptadas a los pastos pobres y al clima riguroso de las montañas albanesas.
Un detalle curioso acompaña esta emisión: según un relato divulgado en Albania durante el centenario de su independencia, la ciencia de la genética habría revelado que todos los perros del mundo descienden de una hembra primitiva cuyos restos fueron hallados en las aldeas de Kuç y Terbaç, en Vlora. Más allá del mito o de la ciencia, la historia refuerza el vínculo profundo entre el hombre, el perro y la majada, un lazo que atraviesa los siglos y las montañas.
En esta escena albanesa, el pastor, su perro y las ovejas forman una sola unidad: símbolo de la convivencia entre el hombre y los animales en los paisajes de montaña. El perro del redil, atento y leal, encarna la protección y el vínculo ancestral con la majada, mientras el pastor a pie representa la sabiduría y la paciencia del oficio. En conjunto evocan una forma de vida que persiste en silencio, sostenida por generaciones que aún caminan los mismos senderos de piedra y pasto.
Con esta entrega —la número 25 de Portal Ovino— incorporamos por primera vez al perro pastor y al pastor, figuras inseparables de la historia ovina y de la memoria rural compartida que une a todos los pueblos pastores del mundo.





