
Por Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino
Rumania está situada en el sureste de Europa, entre los Cárpatos y el mar Negro, y limita con Ucrania, Moldavia, Hungría, Serbia y Bulgaria. Con una superficie de más de 238.000 km² y cerca de 19 millones de habitantes, se ubica entre los países de tamaño y población intermedios del continente. Su territorio combina montañas, colinas, llanuras fértiles y una importante red hidrográfica, lo que ofrece condiciones naturales favorables para la agricultura y la ganadería. Estas actividades han sido históricamente fundamentales en su economía rural, particularmente en regiones como Transilvania y Moldavia, donde la cría ovina ha tenido un rol destacado.

Desde 1859 han circulado en Rumania más de 15.800 sellos postales, emitidos por distintas administraciones, incluida la República Popular Rumana (1947–1965). De ese total, al menos once estampillas están dedicadas específicamente a los ovinos, reflejando su relevancia en la producción agropecuaria del país. Una de las más representativas es el sello conmemorativo emitido el 29 de mayo de 1959, que presenta en primer plano un imponente carnero Merino de Palas, con cuernos espiralados característicos y un porte majestuoso. A su alrededor se extiende un rebaño que refuerza el sentido colectivo del manejo ganadero. El fondo del sello muestra un paisaje natural con colinas boscosas, formaciones montañosas y un lago, lo que sugiere una zona de pastoreo de altura, típica de regiones como los Cárpatos rumanos, históricamente ligadas a la producción ovina.
La estampilla, catalogada por Yvert & Tellier como RO 1631, mide 25 × 38 mm y tiene un valor facial de 55 bani, la moneda fraccionaria del leu rumano. Forma parte de una serie de nueve sellos emitida en 1959 para exaltar el desarrollo rural bajo el modelo socialista, con énfasis en la colectivización agraria y la modernización del agro. Fue diseñada por el colectivo artístico Colectivul Dumitrana, tal como se indica en el margen inferior derecho del sello, e impresa en color sepia monocromático por la Fábrica de Timbre de Bucarest, con un tiraje de 200.000 ejemplares.
En la parte superior se lee “Oi cu lână fină și semifină”, que se traduce como “Ovejas de lana fina y semifina”. En la parte inferior se identifica al país emisor mediante la leyenda “R.P. Romîna • Posta”, correspondiente a la República Popular Rumana • Correo.
Durante mediados del siglo XX, la ganadería ovina en Rumania era una de las más importantes de Europa, con un stock nacional que superaba los 13 millones de cabezas hacia 1960, en su mayoría bajo el manejo de pequeños productores rurales. Aunque la colectivización agraria promovida por el régimen socialista reorganizó parte del sistema productivo, gran parte de la cría ovina continuó desarrollándose en ámbitos familiares y comunitarios, especialmente en regiones montañosas y submontañosas. Las razas más comunes eran el Merino de Palas, orientado a la producción de lana fina y carne de alta calidad, y dos razas autóctonas ampliamente distribuidas: la Țigaie, con lana de finura intermedia y aptitud mixta, y la Țurcană, de gran rusticidad y muy adaptada al pastoreo en condiciones difíciles. Este conjunto productivo sostenía tanto la industria textil nacional como el abastecimiento de carne, leche y pieles, y representaba una fuente clave de ingresos y alimentos para la seguridad alimentaria del país.
El Merino de Palas es una raza ovina desarrollada en Rumania a partir de la segunda mitad del siglo XIX, mediante cruces controlados con Merino español, Merino francés y razas locales. Criado principalmente en las regiones del sureste de Rumania, se destaca por su lana fina y blanca, altamente valorada en la industria textil. Su capacidad para producir lana de alta calidad, junto con su buena conformación cárnica, lo convierte en una raza de doble propósito. El Merino de Palas no solo ha jugado un papel esencial en el mejoramiento genético de las razas laneras rumanas, sino que también se ha consolidado como un símbolo de la producción ovina nacional, especialmente en el contexto de la agricultura socialista de mediados del siglo XX.
En la actualidad, la ganadería ovina sigue siendo una actividad relevante dentro del sector agropecuario rumano, aunque con dinámicas propias del siglo XXI. La población ovina supera los 10 millones de cabezas, ubicando al país entre los mayores productores de ovejas de la Unión Europea, con una contribución significativa a la producción de carne, leche y derivados tradicionales, como los quesos de leche ovina. Esta persistente tradición pastoril combina explotaciones familiares de pequeña escala con unidades más modernas orientadas al mercado.
A más de seis décadas de la emisión de esta estampilla, el Merino de Palas mantiene su vigencia como una de las razas más valoradas del país. Su permanencia en el sistema productivo refleja no solo su adaptabilidad y valor económico, sino también la continuidad de una identidad ganadera que entrelaza historia, cultura rural y producción ovina en el corazón de Europa del Este.





