
Investigadores del INTA Alto Valle y de la Facultad de Ciencias Agrarias en Comahue impulsan una investigación para utilizar las hojas de álamo como suplemento forrajero para las ovejas de refugo.
Los expertos apelaron a un insumo que aparece fuertemente en los valles del norte de la Patagonia, donde proliferan las cortinas rompevientos de álamos.
El estudio se desarrolló en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue y los investigadores trabajaron con 16 ovejas adultas de refugo raza Merino, divididas en cuatro grupos.
Un grupo con tratamiento testigo recibió una dieta basada en pellets de alfalfa, mientras que en los otros grupos se reemplazó el 25, 50 y 75 % de ese suplemento por hojas de álamo ofrecidas a discreción. Las hojas fueron recolectadas en una acequia lindera a una cortina rompevientos de álamos euroamericanos de aproximadamente 30 años.
Los análisis nutricionales de las hojas de álamo reflejaron valores de proteína bruta (3,6 %) y energía metabolizable (1,6 Mcal EM/kg de materia seca) acordes a un material otoñal. El interés del ensayo con ovejas estuvo puesto en la respuesta del peso vivo animal y en la posibilidad de complementar la dieta convencional.
Al evaluar la evolución del peso vivo, los mejores resultados se registraron en los tratamientos donde se reemplazó hasta el 50% de pellets. El objetivo en ovejas de refugo no siempre es generar ganancias de peso vivo, sino evitar pérdidas marcadas durante el otoño.
Desde el INTA Alto Valle consideran que esta estrategia alimentaria puede ser especialmente útil en las áreas bajo riego que integran producción agrícola, forestal y ganadera.
Las hojas de álamo caídas en otoño están disponibles, no tienen costo y pueden recolectarse fácilmente.





