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Especial para Portal Ovino: La oveja en la filatelia paraguaya

Por Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino

Toda la información sobre las estampillas las encontrás en https://estampillasovinas.com.ar/

Paraguay se ubica en el centro de América del Sur, sin salida al mar, limitado por Brasil al este y noreste, Argentina al sur y suroeste, y Bolivia al norte y noroeste. Posee una superficie aproximada de 406.000 km² y una población cercana a los 7,5 millones de habitantes, con capital en Asunción.

El país está dividido en dos grandes regiones naturales por el río Paraguay: la Región Oriental, más húmeda, poblada y agrícola, y el Chaco o Región Occidental, de clima más seco y menor densidad poblacional, donde predominan los sistemas ganaderos extensivos.

Su economía combina la agricultura —principalmente soja y maíz— con la ganadería bovina, posicionándose como uno de los principales exportadores de carne de la región. En este contexto, la producción ovina se desarrolla en menor escala, generalmente integrada a sistemas mixtos.

Según el catálogo filatélico Colnect, desde 1870 Paraguay ha emitido 6.671 estampillas, de las cuales solo dos incluyen ovinos.

La primera estampilla con un ovino fue emitida en 1976, inspirada en la obra El Buen Pastor, del pintor español Bartolomé Esteban Murillo, donde la figura infantil simboliza el cuidado, la protección y el vínculo ancestral entre el hombre y la oveja. Fue impresa en un formato de 45 × 35 mm y con un valor de 3.000 guaraníes.

La segunda estampilla, emitida en junio de 2003 (código de catálogo: Yt: PY 2869), también en formato de 45 × 35 mm, integra una serie dedicada a la “Ganadería Menor”, destacando especies de importancia productiva secundaria dentro del sistema agropecuario nacional. La inclusión de la oveja refleja su lugar en el sistema productivo paraguayo: no como actividad dominante, sino como un recurso adaptable, de bajo requerimiento y de valor en economías rurales diversificadas.

Presenta un reproductor macho en vista lateral completa, con una imagen de estilo fotográfico sobre fondo natural. Se observa un animal de buena alzada, lomo recto y cabeza levemente proyectada por encima de la línea dorsal. Es mocho (sin cuernos), de cara blanca con pigmentación oscura en los ollares, vellón blanco y conformación robusta y compacta, con claro perfil carnicero.

Estas características sugieren un biotipo ovino de doble propósito, adaptado a sistemas productivos mixtos más que a una especialización lanera. Su morfología recuerda a ovinos de tipo Corriedale.

En la parte superior del sello se lee “Paraguay” y “Ganadería Menor”, mientras que en la parte inferior figura “Oveja”, junto al valor facial de 3.000 guaraníes.

La estampilla fue impresa en Asunción por el Departamento de Valores Fiscales, imprenta estatal encargada de las especies valoradas del país. Como es habitual en emisiones paraguayas de comienzos del siglo XXI, el diseñador no se encuentra consignado en los catálogos y el tiraje no ha sido difundido oficialmente.

El servicio postal paraguayo está a cargo de la Dirección Nacional de Correos del Paraguay (DINACOPA), organismo estatal responsable de la red postal con cobertura en todo el territorio nacional.

En Paraguay, la ganadería ovina ha tenido históricamente un papel complementario frente a la bovina, con un desarrollo moderado y concentrado en pequeños y medianos productores. La producción se orienta principalmente a la carne, destinada al consumo familiar e interno, con escasa relevancia de la lana en términos comerciales.

Los ovinos llegaron al actual territorio paraguayo durante el proceso de colonización española en el siglo XVI, introducidos desde el Virreinato del Perú y, en menor medida, desde las corrientes colonizadoras del Río de la Plata. Estos animales eran principalmente de origen ibérico, especialmente de tipo churro, rústicos y bien adaptados a diversos ambientes, lo que facilitó su rápida incorporación a los sistemas rurales.

Como resultado de este proceso, gran parte del rodeo ovino paraguayo está conformado por animales mestizos o criollos, bien adaptados a las condiciones locales, que combinan rusticidad con aptitudes productivas moderadas.

En la actualidad, la producción ovina en Paraguay es una actividad complementaria dentro del sistema ganadero, con menor peso que la bovina, pero presente en todo el país, especialmente en explotaciones mixtas.

El stock ovino se estima entre 300.000 y 400.000 cabezas, conformado mayoritariamente por animales mestizos o criollos, con influencia de razas introducidas como Corriedale, Hampshire Down, Santa Inés y Texel. En general, se trata de un biotipo de doble propósito con predominio carnicero, bien adaptado a las condiciones locales, que combina rusticidad con aptitudes productivas moderadas.

En los últimos años, la ovinocultura paraguaya muestra una clara transición hacia razas de pelo, como Santa Inés y Dorper, orientadas a la producción de carne y mejor adaptadas a las condiciones tropicales. Esto marca un cambio desde sistemas tradicionales hacia modelos más eficientes y productivos.

En Paraguay, la oveja no lidera el sistema ganadero, pero lo completa: integrada a producciones mixtas, aporta carne y estabilidad en esquemas donde la diversificación sostiene el equilibrio productivo, una realidad que la filatelia también ha sabido reflejar.

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