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Especial para Portal Ovino: Una estampilla ilegal con temática ovina

Por Oscar Jensen
Especial para Portal Ovino
Toda la información sobre las estampillas las encontrás en https://estampillasovinas.com.ar/

Cabo Verde es un Estado insular ubicado en el océano Atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa occidental de África, frente a Senegal. El país está formado por un archipiélago de diez islas principales de origen volcánico y varios islotes, con una superficie aproximada de 4.033 km² y una población cercana a los 600.000 habitantes. Su capital es Praia, situada en la isla de Santiago.


La economía de Cabo Verde se basa principalmente en el turismo, los servicios, el comercio y el dinero enviado por los caboverdianos residentes en el exterior, que constituye una importante fuente de ingresos para el país. La agricultura y la ganadería tienen un desarrollo limitado debido a la escasez de tierras cultivables y de agua dulce, aunque continúan siendo actividades relevantes para muchas comunidades rurales, especialmente en las islas de Santiago, Santo Antão y Fogo.
Las primeras estampillas de Cabo Verde fueron emitidas en 1877, cuando el archipiélago era una colonia portuguesa. Tras alcanzar la independencia en 1975, el país comenzó a desarrollar su propia filatelia nacional. Según el catálogo internacional de sellos postales Colnect, Cabo Verde ha emitido 1.300 estampillas oficiales en 150 años de historia postal. Sin embargo, ninguna de ellas está dedicada a los ovinos.
Entre los numerosos sellos ilegales atribuidos a Cabo Verde figura la pieza identificada por Colnect con el código CV 2016-09/4, ilustrada con la figura de un pastor y un rebaño de ovejas. Aunque lleva el nombre del país, no fue emitida ni autorizada por Correios de Cabo Verde, por lo que carece de validez postal y debe considerarse una producción privada destinada al mercado filatélico temático.
La estampilla muestra a un pastor joven de pie, ubicado en el centro de la imagen, rodeado de un numeroso rebaño de ovinos. La escena tiene un tono frío y brumoso, con árboles desnudos en el fondo, lo que le da una atmósfera invernal. En la parte inferior se lee Cabo-Verde 2016, junto al valor facial de 150 $, expresado en escudos caboverdianos (CVE), la moneda oficial del país. En el margen derecho aparece la inscripción Shepherd (pastor).
La pieza fue confeccionada en formato de hoja bloque (Souvenir Sheet), es decir, una pequeña hoja ilustrada que contiene una estampilla en su interior. Utiliza como fondo una reproducción de una pintura del artista ruso Alexey Chernigin, en la que predominan los tonos ocres y dorados y se aprecia el rostro de una mujer recostada. La composición se completa con las inscripciones Russian painting y Alexey Chernigin, elementos que no guardan relación con la historia, la cultura ni la filatelia oficial de Cabo Verde.
En este caso, el término souvenir resulta particularmente apropiado: la hoja parece haber sido creada como un objeto de recuerdo atractivo para vender a coleccionistas, más que como una estampilla destinada a circular por el correo. Esa fue una estrategia frecuente de muchos productores de emisiones ilegales durante las décadas de 1990 y 2000.
La ganadería ovina de Cabo Verde es una actividad de pequeña escala, integrada a los sistemas familiares de producción. En un territorio insular con escasa superficie cultivable, lluvias irregulares y limitada disponibilidad de agua y forraje, los pequeños rumiantes constituyen una importante fuente de carne, ingresos y seguridad alimentaria. Sin embargo, dentro de la ganadería caboverdiana predominan ampliamente las cabras, mientras que los ovinos ocupan un lugar secundario.
Las estadísticas agropecuarias estiman una población de alrededor de 12.000 a 13.000 ovinos, frente a más de 100.000 caprinos. Se trata principalmente de animales locales o criollos, adaptados a las condiciones ambientales del archipiélago y criados en sistemas extensivos familiares.
Su origen probablemente se remonte a las introducciones realizadas durante el período colonial portugués, a partir de ovinos procedentes de Portugal y, posiblemente, de las islas Canarias, Madeira y la costa occidental africana. Aunque la imagen resulta atractiva para una colección temática ovina, la pieza está catalogada por Colnect como una emisión ilegal, por lo que no corresponde a una estampilla oficial emitida por Correios de Cabo Verde.
No todas las estampillas que llevan el nombre de un país fueron emitidas por su correo. Esta hoja bloque demuestra que, en filatelia, además de observar el diseño, también es importante conocer su origen y autenticidad.
Las estampillas ilegales son piezas producidas por empresas o particulares sin autorización de la administración postal del país cuyo nombre llevan impreso. Carecen de validez para el franqueo y no forman parte de los programas filatélicos oficiales. Suelen utilizar el nombre de pequeños países, territorios insulares o naciones con escasa presencia filatélica para emitir diseños llamativos dedicados a temas de gran demanda entre los coleccionistas, como fauna, deportes, arte, personajes famosos, automóviles o exploración espacial.
Estas emisiones se comercializan principalmente a través de internet, ferias y comercios filatélicos, donde muchas veces se ofrecen como si fueran estampillas oficiales. Según el catálogo Colnect, existen registradas más de 141.000 estampillas ilegales correspondientes a numerosos países, de las cuales 2.797 llevan el nombre de Cabo Verde.
La hoja bloque ilustrada en este artículo constituye el primer ejemplo con temática ovina que encontramos en esta serie. Su hallazgo fue completamente casual y surgió mientras buscábamos estampillas de Cabo Verde con motivo del partido que disputarán las selecciones de Argentina y ese país en el Mundial 2026. De no haber sido por ese encuentro, probablemente nunca habríamos descubierto esta curiosa emisión ni el sorprendente mundo de las estampillas ilegales.

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