
«Hicimos el primer estudio de mercado de carne ovina en el país en el 2000, con la Universidad de Lomas, y allí detectamos la necesidad de llegar a un cordero pesado para lograr cortes», afirmó la ingeniera zootécnica, Mercedes McCormick, referente valiosísima del sector y directora de la diplomatura en producción ovina de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ.
En diálogo con Portal Ovino, la experta confirmó la participación de la Universidad en el proyecto «Ahora, con cordero», que busca impulsar el consumo de la carne ovina en la alimentación de todos los días.
«El objetivo es no pensar el cordero solo para un asado en las fiestas, sino que aparezca la opción en los mercados y se pueda generar una habitualidad», precisó.
Y agregó: «El cordero es tan versátil como el cerdo. En aquel momento (años 2000) se consumía un kilo de cerdo, per cápita por año, y con la campaña de promoción se llegó a 16 o 17 kilos».
«Cuando hicimos el estudio fue asombroso poder observar que la gente estaba encantada con la carne ovina. No aparecía ninguna relación con lo grasoso, ni planteos de desagrado. El problema es que existía mucho desconocimiento, incluso en los sectores urbanos confundían el cordero con el cabrito», admitió.
McCormick destacó que «en los sectores urbanos rurales el conocimiento es mucho mayor y se desatacaban todos los platos, como las milanesas de cordero, que son fabulosas».
La docente e investigadora destacó que para lograr avances en la cadena de comercialización es necesario superar las instancias productivas de informalidad.





