
La fuerte caída en el consumo de carne vacuna abre una oportunidad histórica para el ovino, como una opción que puede utilizarse en la comida de todos los días y tienen múltiples beneficios nutricionales.
La carne ovina es rica en proteínas y grasas saludables, sin embargo ,en Argentina el consumo promedia solo 1,2 kg per cápita, aunque el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La carne de cordero se caracteriza por su terneza y sabor, mientras que el capón (ovino macho castrado) y la oveja tienen un sabor más intenso y son ideales para cocciones largas. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), existe una fuerte tendencia a producir «cordero pesado» de unos 25 kg para abastecer el mercado con cortes en góndolas durante todo el año.
Aspecto: Debe presentar un tono rosado y grasa firme; el olor siempre tiene que ser fresco y agradable.
Conservación: Una pieza de cordero crudo dura hasta 3 días en la heladera o 6 meses en el freezer.
Versatilidad: Más allá del clásico asado, los expertos sugieren usarla en milanesas, hamburguesas, guisos, y preparaciones gourmet.
El cordero posee un gran cantidad de L-carnosina, un compuesto que disminuye la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, tiene un gran contenido de proteínas y posee vitamina B, minerales, taurina, glutatión, ácido linoleico conjugado y carnosina.
Los especialistas destacan que sirve como antiinflamatorio por su contenido de ácidos grasos Omega-3 y elimina los aceites vegetales, es muy valiosa en hierro y beneficia la resistencia muscular, la fuerza y la masa muscular por el contenido de creatina.
También es rica en vitaminas B1, B6 y B12 las cuales mejorar el funcionamiento del sistema nervioso, contribuye a la regeneración de tejidos y a la oxigenación de las células y es un alimento bajo en grasas.





