
«Hoy tenemos un consumidor más urbano rural que quiere conocer la trazabilidad de los animales y debemos avanzar hacia la formalidad de la producción», afirmó la ingeniera zootécnica, Mercedes McCormick, referente valiosísima del sector y directora de la diplomatura en producción ovina de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ.
En diálogo con Portal Ovino, la especialista revalorizó la campaña «Ahora, con cordero», y resaltó: «cuando el ovino comenzó a desaparecer de Buenos Aires y se trasladó a la Patagonia, hizo que en los campos quedaran majadas de consumo».
«Estas majadas de 100 o 150 ovinos son las que se pueden encontrar en el 80 por ciento de la provincia de Buenos Aires. Eso hace que sea difícil juntar volumen de animales para que el flete cueste menos al llevar a los frigoríficos. Incluso, desaparecieron muchos frigoríficos en este proceso», resaltó.
McCormick destacó que «se fue achicando la actividad en las provincias de la región centro y al productor, le comenzó a quedar muy lejos el frigorífico para la faena».
«Toda la cadena sufrió ese desgranamiento durante muchos años. Apareció la informalidad, el encargue, la carnicería que compra directo al campo y no se pudo lograr el crecimiento en los supermercados», enfatizó.
Y agregó: «Hoy tenemos un consumidor más urbano rural que quiere conocer la trazabilidad de los animales y debemos avanzar hacia la formalidad de la producción. Hoy tenemos siete u ocho empresarios que decidieron avanzar con la cadena y les está yendo muy bien».
La especialista expresó que «quienes desarrollan la actividad empresarial no dan a basto y les está yendo muy bien».
«Empezaron comprando cordero pesado, hacen cortes, lo envasan y salen con marcas. Salen en los diferentes puntos de venta con heladeras ploteadas y con bastante promoción en redes sociales, que hicieron explotar muchos productos», valorizó.





